La imperturbable Elena Rybakina, abanderada de Kazajistán, conquista el Abierto de Australia ante Aryna Sabalenka

Elena Rybakina, la tenista de origen ruso que en 2018 optó por representar a Kazajistán en busca de mayor apoyo, se impuso en la final del Abierto de Australia a Aryna Sabalenka con un marcador de 6-4, 4-6 y 6-4. Esta victoria no solo marca su segundo título de Grand Slam, sino que consolida su reputación de jugadora implacable y dueña de una fortaleza mental inquebrantable.

Conocida por su semblante impasible en la pista, Rybakina es considerada una de las figuras más enigmáticas del circuito femenino. Su capacidad para mantener la compostura, sin importar las circunstancias del juego, es una de sus mayores virtudes, como lo señaló Jessica Pegula (número 6 mundial), a quien Rybakina derrotó en semifinales de este torneo. Pegula describió que con Rybakina «nunca sabes realmente» su estado de ánimo, destacando su «calma» constante. Esta serenidad se evidenció incluso en la celebración de su triunfo este sábado, donde se limitó a alzar el puño, un gesto alejado de las efusivas reacciones de otros campeones. La tunecina Ons Jabeur, a quien Rybakina venció en la final de Wimbledon 2022, incluso bromeó una vez sobre esto: «Tendré que enseñarle a celebrar bien».

El camino para la diestra de 26 años, desde su primer Grand Slam hasta este segundo, estuvo marcado por casi cuatro años de desafíos. En 2023, la bielorrusa Aryna Sabalenka, entonces sin títulos de Grand Slam, la había superado en la final del Abierto de Australia. Además, Rybakina enfrentó polémica por su decisión de mantener a su entrenador, Stefano Vukov. La colaboración con el técnico croata se interrumpió en el verano de 2024 después de que Vukov fuera suspendido por la WTA en 2025 por infringir el código de conducta del circuito femenino. Sin embargo, según The Athletic, el técnico habría «inundado» el teléfono de Rybakina con más de 100 llamadas y mensajes para convencerla de reanudar su trabajo, lo que finalmente ocurrió de forma oficial en agosto, tras el levantamiento de la sanción.

Durante el período de suspensión, Vukov continuó ofreciéndole consejos a distancia. Davide Sanguinetti, quien fuera entrenador de Rybakina por un breve tiempo, comentó en febrero a La Gazzetta dello Sport que «Vukov siempre va a estar ahí, Elena y él están muy unidos». A pesar de la controversia, Rybakina defendió firmemente a Vukov, afirmando que «nunca ha tenido ningún problema» con él y negando cualquier «maltrato». Su respaldo fue tan explícito que en noviembre, tras ganar el Masters WTA en Riad, se negó a posar con Portia Archer, representante de la WTA, en señal de protesta por la sanción a su técnico.

Con un palmarés de once títulos, incluyendo los WTA 1000 de Indian Wells (pista dura) y Roma (tierra batida), Rybakina se mostró confiada en 2023 en su habilidad para «jugar en todas las superficies». Su estilo de juego se basa en un servicio temible y una lluvia de golpes ganadores. Prueba de su maestría con el saque es que, de 2020 a 2025, ha sido la tenista del circuito con más «aces» cada temporada. Pero también es una rival formidable al resto. Jessica Pegula explicó que «contra ella, siempre juegas un poco en tensión», añadiendo: «Incluso cuando le rompes el servicio, no es como si fuera súper mala al resto y pudieras ganar algunos juegos gratis. Por lo general, juega mejores juegos de resto justo después de que le rompas el saque».

Detrás de su imagen fría y aparentemente carente de emociones, se esconde una competidora feroz. La propia Rybakina admitió tras el partido: «Aunque no se me notase en la cara, por dentro hervía en el momento de sacar en el último juego, porque sabía que era la ocasión» para sellar la victoria. Su decisión de cambiar de nacionalidad a kazaja para obtener un mayor apoyo financiero y deportivo ha sido fundamental en su carrera. Este respaldo lo sintió profundamente desde los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, y este sábado en Melbourne, agradeció a sus aficionados: «Gracias Kazajistán. Noté el apoyo desde esa esquina».

Por su parte, Aryna Sabalenka lamentó la derrota en la final, especialmente tras haber disfrutado de una ventaja de 3-0 en el tercer set. En la conferencia de prensa, admitió con pesar: «Quizás no fui lo suficientemente inteligente». La bielorrusa analizó que, en ese momento crucial, Rybakina «ya no tenía nada que perder» y jugó con una agresividad que le permitió conectar «puntos increíbles». Sabalenka reflexionó sobre sus propias decisiones estratégicas, pensando que «quizá debería haber sido más agresiva con mi servicio sabiendo que tenía un break de ventaja». Reconoció sentir «remordimientos» por cómo el marcador se volcó de 3-0 a 3-4 en su contra «en cuestión de segundos». A pesar de la frustración, Sabalenka afirmó haber «peleado» y «dado todo», y prometió «seguir peleando, trabajando duro y hacerlo mejor» en futuras oportunidades en finales de Grand Slam.

Fuente: Enlace Original

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